20 reglas clave para una disciplina eficaz


Por: Aurea Diaz de Leon Carrasco.- Psicóloga Infantil y Directora de psii psicólogas infantiles.

 

El título de este artículo podría parecer muy ambicioso, si consideramos la enorme complejidad que encierra el proceso de educar, orientar y formar a un ser humano desde que nace, hasta el momento en que logra continuar su camino en total independencia de sus padres o de los adultos que lo han acompañado en su proceso de crecimiento.

Más aún, si partimos del hecho de que un niño es el resultado de la combinación de innumerables factores genéticos y ambientales, que lo hacen único e irrepetible. Su personalidad, con todos sus matices, es producto de lo que son o fueron sus padres y abuelos; del ambiente familiar, escolar y comunitario, que lo ha rodeado desde que llegó al mundo; de todo un cúmulo de experiencias que le ha tocado vivir; del medio social y cultural que le ha ofrecido o negado tales o cuales oportunidades, etc., etc.

Lo anterior nos lleva a la deducción lógica de que no puede haber recetas ni manuales en lo que a respecta a la educación de los hijos. Sin embargo, existen una serie de principios básicos, que pueden facilitar enormemente la tarea de los padres a nivel universal y son algunos de ellos de los que te hablaré en esta oportunidad.

Antes de enumerarlos, es necesario enfatizar la importancia que tiene una disciplina positiva en la formación de un niño: Esta le ofrece seguridad física y emocional; le permite adquirir y le enseña a respetar normas sociales; lo prepara para una adecuada socialización; favorece su autocontrol; y coadyuva a mantener el equilibrio y la armonía en su entorno familiar.

Por otro lado, cabe subrayar la importancia de que la disciplina comience desde el nacimiento, esto es, a través de los hábitos. Dicho en otras palabras, la atención constante a sus necesidades físicas y afectivas, en un hogar estable, organizado y cordial, y de acuerdo a rutinas claramente establecidas, es sin duda el primer paso de una disciplina positiva y eficaz.

Vamos, ahora sí, a mencionar estas REGLAS CLAVE:

  1. Establece normas CLARAS, bien definidas y adecuadas a su edad. No le pidas lo que no puede hacer.
  2. Dale indicaciones simples y CONCRETAS. Dile exactamente lo que esperas de él/ella, evitando utilizar frases vagas (“pórtate bien” o “juega bonito”).
  3. Se DIRECTO y ve al grano, sin rodeos. Los sermones no sirven.
  4. Diríjete al niño mirándolo a los ojos y agachándote a su altura.
  5. Trata de utilizar un lenguaje ASERTIVO (afirmativo, positivo, cierto, congruente y de respeto).
  6. Mantente firme, pero tranquilo y ecuánime. NO GRITES NI TE ALTERES ¡por nada del mundo!
  7. Aplica las normas con COHERENCIA y CONSISTENCIA. No las cambies según las circunstancias, tu conveniencia o tu humor.
  8. Aplica consecuencias lógicas y razonables, evitando el uso de premios y castigos. Recuerda que estás formando a un SER HUMANO.
  9. NO prometas ni amenaces con cosas que no cumplirás. Si lo haces, tu hijo aprenderá que no se puede confiar en ti y te tomará la medida.
  10. NO modifiques las consecuencias una vez anunciadas (OJO: A menos que te des cuenta de que estás a punto de cometer un grave error o injusticia).
  11. Evita aplicar límites o consecuencias, cuando no te sientas con fuerzas para hacerlo; en tales casos, date un tiempo para pensar y tomar decisiones.
  12. Cuando tengas que aplicar una sanción, también hazlo con la REACCIÓN que tu hijo presente ante la misma.
  13. Ofrécele alternativas de respuesta, pues esto le ayudará a desarrollar su AUTOCONTROL.
  14. NUNCA discutas los desacuerdos de pareja delante del niño. Por el contrario, trabaja en establecer un frente común ante él, aún cuando ustedes –los padres- estén separados.
  15. Evita centrar o delegar en el otro (madre / padre / abuelos) la autoridad.
  16. NUNCA desautorices o restes autoridad al otro (madre / padre / abuelos) frente al niño.
  17. Acostúmbralo a pedir permiso en conductas que deseas controlar o supervisar.
  18. Evita situaciones “peligrosas” o prepáralo para ellas. Si tú ya sabes que en determinados contextos o en ciertas circunstancias, tu hijo tiende a perder el control, anticípate a ello para impedirlas, o bien, proporciónale herramientas para enfrentarlas.
  19. No te desesperes ni pierdas la OBJETIVIDAD de los avances. Para lograrlo, puede ser una buena idea llevar registros que permanezcan a la vista del niño.
  20. Y lo más importante: Suprime TODA FORMA de agresión física, verbal o psicológica. Estas, si bien pueden –sólo en apariencia- funcionar momentáneamente, no ofrecen resultados positivos duraderos en la conducta del niño, y sólo generan en él agresión, pérdida de la confianza y del respeto a sus padres, y resentimiento, afectando desde luego su desarrollo emocional.

Al EDUCAR a tus hijos, trata de aplicar toda la inteligencia y la sensibilidad de que seas capaz, pues el secreto está en lograr el equilibrio entre FIRMEZA y TERNURA.

 

20 reglas clave para una disciplina eficaz
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