cómo comunicarme con mi hijo adolescente


Por: María Eugenia Tinoco Artigas.- Psicoterapeuta Emocional integrante de psii.

 

Anabel está muy distante, ya no desea contarme lo que le sucede, como cuando era niña… Ahora prefiere hablar con los amigos que acercarse a mí.

 

La adolescencia es una etapa de muchos cambios, los cuales causan ansiedad y pensamientos contradictorios; por un lado, se desea tomar decisiones, y por el otro, se añora la infancia que se traduce en el cuidado y protección de los padres. En esta fase, se inicia el aprendizaje y entrenamiento para asumir responsabilidades, resolver conflictos y afrontar los retos diarios de manera más autónoma.

Por otra parte, el adolescente ha tenido tiempo suficiente para aprender a discernir entre lo correcto e incorrecto, transmitido a través de los padres y educadores a lo largo de su vida, y poner en práctica su auto-limitación; siendo cada vez menos necesaria la intervención de los adultos para su toma de decisiones.

Para los padres es un momento de transformación, no sólo por la evolución de los hijos, sino también por el rol que les toca asumir en esta nueva etapa. Cuando se es padre de un niño, se tiene toda la responsabilidad y el control, en cambio, con un adolescente, se necesita compartir e incluso delegar responsabilidades.

A pesar de las dudas y miedos que puedan surgir en los progenitores, sobre la aptitud del hijo adolescente para afrontar por sí mismo las circunstancias diarias, deben permitir su autonomía para favorecer un buen desarrollo y que alcance, poco a poco, la madurez que se requiere para llegar a ser adulto.

En este momento, lo que corresponde a los padres es ser una guía, asesorando y aconsejando a sus hijos para que tomen disposiciones correctas. Deben darles orientaciones claras y concisas, estableciendo nuevos límites que sean necesarios o ayudando a integrar los que no quedaron claros con anterioridad.

Los adolescentes en esta etapa de su vida atraviesan grandes cambios, siendo fundamental que los padres fomenten la comunicación con sus hijos, lo cual coadyuvará a desarrollar una mejor relación con ellos.

 

Para establecer una buena relación con el hijo adolescente, es importante que los padres reflexionen sobre sus propias debilidades y sean autocríticos al formularse preguntas como las siguientes:

  •   ¿Qué siento hacia mi hijo adolescente en este momento?
  •   ¿Qué significa para mí?
  •   ¿Quiero que cumpla con mis expectativas y ambiciones?
  •   ¿Me hacen sentir menos capaz, su juventud, su vitalidad y las promesas que encierra su vida?
  •   ¿No le exigiré más por la angustia que a mí me produce el paso del tiempo?
  •   ¿Tengo miedo de perder el control y el poder que ejerzo sobre él?

 

En realidad, no existe una receta mágica para establecer una buena comunicación con los hijos adolescentes, ya que lo que funciona bien para uno, no siempre lo es con el otro. Sin embargo, en términos generales se aconseja lo siguiente:

Muéstrese interesado en lo que a él o ella le agrada: Ya sea música, entretenimiento o lectura, a pesar de que sus preferencias –obviamente- no coincidan con las suyas.

Evite la crítica y los enjuiciamientos: Esto sólo provocará que su hijo o hija se cierre a la comunicación con usted, pues el adolescente es sumamente vulnerable a la falta de comprensión y aceptación, especialmente por parte de sus padres.

Escuche con respeto: El escuchar significa evitar interrumpir y poner atención ante lo que se expresa. Entre menos consejos le dé, él más se los pedirá.

Ofrézcale espacios para comunicarse: Lugares tranquilos y sin ruidos o interrupciones. Es difícil escuchar si se está cocinando o viendo la televisión.

Cree oportunidades para hablar: Para poder comunicarse con su hijo, tiene que estar disponible. Los adolescentes se resisten a las pláticas programadas. Ellos desean hablar cuando “ellos” quieren; algunos prefieren hablar cuando llegan a casa de la escuela, otros en la sobremesa o antes de dormir.

Hable de actividades compartidas: Es decir, aquellas actividades que realizan juntos, como el deporte o la recreación.

Hable de sus diferencias: Es necesario poner siempre en claro las expectativas y los límites.

Evite reaccionar de forma exagerada: Si algo le molesta y reacciona fuertemente, probablemente esto conducirá a gritos y acusaciones que acaben con la comunicación. Trate de mantener fuera de la conversación su ansiedad y emociones, para que su hijo se disponga a continuar hablando y así poder encontrar soluciones juntos.

En fin, una buena comunicación entre padres e hijos adolescentes, es el sustento para un adecuado desarrollo de la personalidad, en vías de poder alcanzar el éxito basado en la cordialidad, el amor y la generosidad.

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