contra el abuso sexual infantil


Por: Mónica Angela Flores Talavera.- Psicóloga Infantil integrante de psii.

 

En México existe una alto índice de abuso sexual infantil, siendo las niñas de entre 5 y 6 años de edad, las más afectadas por esta situación. En casi todos los casos, la victima conoce al agresor; esto es, los estudios muestran que, en un gran porcentaje, los agresores son principalmente hombres familiares cercanos: Hermanos mayores, padrastros, tíos y los propios papás.

Es necesario conocer que las víctimas son principalmente niños de familias desintegradas, niños rechazados por sus propias familias, niños en familias con adicciones, en las cuales existe mucha pobreza; lo cual no significa que no se presente también en medios socio-culturales más elevados.

Podemos definir al abuso sexual  como: Contactos e interacciones entre un niño y un adulto, cuando el agresor usa al niño para estimularse sexualmente a él mismo, al niño o a otra persona. Puede ser también cometido por una persona menor de 18 años, cuando ésta es significativamente mayor que el niño (víctima,) o bien, cuando el agresor está en posición de poder o control sobre el otro.

Hablar de sexualidad es un tema fundamental hoy en día, más aún considerando el bombardeo que reciben los niños a través de los medios de comunicación y tecnológicos lo cual, sin lugar a dudas, los hace vulnerables y puede llegar a violentar sus procesos y etapas de desarrollo psicosexual.

La prevención contra el abuso sexual infantil es una tarea difícil, tanto para padres, como para cuidadores y sociedad en general, en la que todos debemos estar involucrados y ser responsables.

Los padres deben comenzar por fomentar el buen trato a sus hijos; es decir, reconocer al niño o niña como persona con derechos, respetar su desarrollo evolutivo, establecer empatía y comunicación asertiva con él o ella, crear un vínculo afectivo e interactivo, y resolver los problemas de una forma positiva y no violenta.

Llenar las mentes infantiles de silencio, prejuicios y temores, no conduce a que las personas sean inocentes, sino ignorantes. Impedir que niños y niñas estén adecuadamente informados sobre el funcionamiento de su cuerpo, las enfermedades que existen y los múltiples riesgos que pueden correr, es propiciar su indefensión. Un niño seguro de sí mismo, que siente la confianza de mantener una buena comunicación con sus padres y que ha desarrollado una alta autoestima, no sólo estará menos expuesto a los lamentables casos de abuso sexual, sino mejor preparado para tener en el futuro una vida sexual sana y satisfactoria.

En todas las edades de la infancia, pero principalmente en la preescolar, niños y niñas han de estar prevenidos ante frases como “juego secreto”“no se lo digas a nadie”. En casa, será fundamental enseñarlos a no guardar secretos, por el contrario los niños elegirán una persona de confianza, la cual se convertirá en su guía, apoyo y confidente, propiciando un canal de comunicación muy estrecho; de tal forma que el infante sienta la confianza de contarle cualquier problema o situación que lo haga sentir incómodo. Por su parte, dicha persona deberá ser muy objetiva ante toda aquella información proveniente del niño, asegurándose siempre de creer en sus palabras y en el significado que le pueda estar dando a lo que expresa.

El abuso sexual se puede prevenir, sin embargo, algunos padres y madres de familia dejan a niños y niñas indefensos por tener los ojos cerrados o por creer, supersticiosa e inconscientemente, que si no piensan ni hablan de “eso”, no les ocurrirá. Advertirles de los peligros no es ensuciar su mente, es prevenirlos para que se cuiden, para que se sepan defender en caso necesario.

El abuso sexual puede ocurrir en el lugar y en el momento menos pensados, por lo que es necesario que los padres de familia estén pendientes de lo que hacen sus hijos, que hablen con ellos para que sepan cuidarse, y sobre todo, para que se den cuenta de que tienen en quién confiar.

Por abuso sexual debemos entender toda acción sexual que una persona adulta -hombre o mujer- impone, sea con engaños, chantajes o fuerza a un niño, que no tiene la madurez para saber de lo que se trata. Puede ser ejercido a través de miradas, palabras, mostrar materiales visuales o audiovisuales de contenido sexual o pornográfico, tocar o pedir ser tocados o acariciados en el cuerpo o en los genitales, ya sea con las manos, la boca o algún objeto.

Si bien es importante que los menores sepan cómo cuidarse fuera de casa, también es necesario insistir en que la mayoría de los abusos sexuales y violaciones a menores son cometidos por personas conocidas, ya sea del propio entorno o inclusive de la familia.

El abusador necesita de privacidad y del silencio de su víctima. Por lo tanto, buscará la ocasión de estar solo y se asegurará de que ella no vaya a contar lo ocurrido a nadie.

Un primer paso contra el abuso infantil es evitar que se presente. Hay que reconocer que existe y que se produce en todos los niveles y clases sociales. Es necesario hablar sobre el tema a nivel familiar, con los hijos e hijas, tíos, primos, etcétera; tratar el asunto también entre vecinos y en la comunidad. El tema del maltrato y abuso infantiles, debe ser tan importante como lo son la nutrición, la educación, la salud o la seguridad.

Seguridad y autoestima son las claves para frenar el abuso sexual, ya que cuando el niño o la niña se siente amado, no caerá fácilmente ante conocidos que, simulando el afecto que necesita, abuse de él/ella. La SEGURIDAD permite que el niño o niña recurra a alguien de confianza para decirle lo que le pasa. La AUTOESTIMA hace que el niño o  niña sientan que es valioso/a. La autoestima se construye en las relaciones que los adultos -padre y madre y familia en general-, tienen con sus hijos e hijas. Los insultos y castigos disminuyen la seguridad y la autoestima, haciendo que los niños se vuelvan incapaces de defender sus propios derechos.

La prevención conlleva a adultos y padres de familia, a mantener una comunicación estrecha con los menores, interesándose en sus necesidades emocionales y afectivas, y no sólo en lo que respecta a sus necesidades físicas y de supervivencia. Sin lugar a duda, una buena comunicación y supervisión de sus actividades, serán siempre la base para prevenir cualquier tipo de abuso hacia el menor.

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