ayuda a tu hijo a ser un triunfador


Por: Isabel Guillén Tapia.- Terapista en Comunicación Humana.

Un triunfador es aquel que tiene una buena imagen de sí mismo, valores éticos y morales, habilidades sociales; que es competente, audaz y logra superar los fracasos.

¿Qué pueden hacer los padres para ayudar a su hijo a ser un triunfador? Los padres pueden darles a sus hijos una serie de bases importantes durante la primera infancia, pero en la adolescencia tienen una segunda oportunidad y si no lo hicieron cuando su hijo era pequeño -entre los 0 y 5 años-, pueden hacerlo entre los 12 y 17 años.

La autoestima es la función de evaluarse a uno mismo, por lo que implica -por un lado- un juicio de valor y -por el otro- un afecto que le acompaña. La autoestima positiva está relacionada con afectos positivos, como son: El gozo, la confianza, el placer, el entusiasmo y el interés. La autoestima negativa conlleva afectos negativos como el dolor, la angustia, la duda, la tristeza, el sentirse vacío, la inercia, la culpa y la vergüenza.

El tener alta autoestima es como un retrato de uno mismo que se lleva en la mente. Esa imagen, inicialmente se construye a partir de la opinión y comentarios que hacen los demás. Es como si hubiera un espejo, y los demás reflejaran o devolvieran nuestra imagen.

Por ejemplo, si un padre le dice brutalmente a su hijo – A ver, piensa con la cabeza, porque parece ser que lo haces con los pies, nunca puedes hacer nada bien; además, con esa cara que tienes, nunca lograrás nada bueno en la vida -. Y otro le dice a su hijo – Eres un niño encantador, nos ayudas tanto en casa, eres tan inteligente, educado, obediente y hermoso, que todos los padres quisieran tener un hijo como tú –. Es lógico que el primer niño se sienta tonto, feo, incapaz de lograr algo, mientras el segundo se sentirá encantador, bonito, listo y capaz de lograr cualquier cosa. Ninguno de los dos ejemplos es adecuado, ya que ambos son extremosos; uno es demasiado destructivo y el otro “inflará” tanto el ego del niño, que lo volverá petulante y engreído. Los dos están fuera de la realidad.

Es importante  tomar en cuenta que, a partir de la imagen que el niño tiene de su propio cuerpo, si la misma está asociada con sentimientos de aceptación, esto le dará la posibilidad de sentirse querido y le proveerá seguridad, además de brindarle un sentimiento de pertenencia que lo ayudará a sentirse valorado. Es por ello que diversas enfermedades que tienen que ver con malformaciones, pueden amenazar desde temprana edad la autoestima del niño.

Por otro lado, es necesario siempre reconocerles sus logros, las cosas positivas de que son capaces. Un niño debe saber que es bueno para pintar y no tanto para nadar, esto es, debe ser capaz de reconocer sus fortalezas y sus debilidades.

Es fundamental que el niño se sepa respetado, amado y aceptado por las personas que comparten su entorno familiar y escolar. De ahí la importancia de que los padres jueguen con sus hijos, los abracen y los besen, y NUNCA los exhiban o los pongan en ridículo. Una buena autoestima le permite al niño tener seguridad, respetarse a sí mismo y  sentirse merecedor de tener amigos. El niño debe saber que lo amas porque es tu hijo, no porque se porte bien o mal, por lo que es recomendable que siempre se califique la conducta del niño, no a él, por ejemplo: “Estuvo mal que no hayas recogido tus juguetes después de jugar” en lugar de “eres un desordenado por no recoger tus cosas”.

Es importante conocer las etapas del desarrollo psicosocial, descritas a partir de las etapas psicosociales del ciclo vital, descritas por Erik Erikson -discípulo de Freud- en su Teoría del Desarrollo de la Personalidad, ya que a través de éstas podemos señalar la importancia que tiene el papel de los padres en cada uno de los períodos del desarrollo de sus hijos:

ETAPA PSICOSOCIAL CRISIS A RESOLVER PAPEL DE LOS PADRES
Oral – Sensorial
(0 – 1 año)
¿Puedo confiar en el mundo?
CONFIANZA
Los padres deberán satisfacer las necesidades básicas del niño, protegiéndolo y apoyándolo ante experiencias físicas y psicológicas desagradables.
Muscular – anal
(2 – 3 años)
¿Puedo controlar mi conducta?
VOLUNTAD
El niño está listo para ampliar sus relaciones con los padres, y empieza a fomentar su iniciativa de ser autónomo y tener dominio de sí mismo. Por lo tanto, los padres deberán  tener mucho cuidado de cómo establecer estas relaciones con sus hijos, para no provocarles sentimientos de inseguridad y conformismo.
Motriz – genital
(4 – 5 años)
¿Puedo ser independiente de mis padres y explorar mis límites?
FINALIDAD
Los padres deben fomentar las iniciativas de sus hijos, a fin de que estos fortalezcan su concepto de familia básica.
Latencia
(6 – 11 años)
¿Puedo dominar las habilidades necesarias para adaptarme?
COMPETENCIA
Los padres deberán orientar a sus hijos adecuadamente, ya que en esta etapa los niños estarán preparados para ampliar sus relaciones interpersonales en la escuela y más allá de su ámbito familiar. Es en esta etapa cuando surgen sentimientos de competencia  y cooperación para con los demás, así como sentimientos de superioridad o inferioridad.
Pubertad y Adolescencia
(12 – 18 años)
¿Quién soy? ¿Cuáles son mis creencias, sentimientos y actitudes?
FIDELIDAD
Los padres deberán estar muy vigilantes de sus hijos, ya que es aquí cuando aparecen las pandillas y los líderes influyen notablemente en la consolidación de la propia personalidad de los nuevos jóvenes, es decir, se buscan líderes a quienes imitar y, como consecuencia, se pueden presentar en el chico sentimientos de integración o marginación.

El mantenimiento de una autoestima positiva, depende de la exitosa integración de las imágenes de sí mismo, tanto positivas como negativas; es decir, de sentirse “bueno” en algunos momentos y “malo” en otros. Pero por encima de esto, el establecimiento de estos valores ayudará a los hijos a sentirse menos vulnerables a los errores, las fallas, las frustraciones y la crítica externa.

Me parece importante dar a conocer un pequeño fragmento de la declaración de autoestima de Virginia Satir (Psicoterapeuta estadounidense, especialista en Terapia Familiar):

“En todo el mundo no existe nadie igual, exactamente igual a mí. Hay personas que tienen aspectos míos, pero de ninguna forma el mismo conjunto mío. Por consiguiente, todo lo que sale de mí, es porque yo sola lo elegí”.

Todo lo mío me pertenece, mi cuerpo y todo lo que hace; mi mente con todos sus pensamientos e ideas; mis ojos, incluyendo todas las imágenes que perciben; mis sentimientos, cualesquiera que sean, ira, alegría, frustración, amor, decepción, emoción; mi boca y todas las palabras que de ella salen, refinadas, dulces y cortantes, correctas e incorrectas; mi voz, fuerte o suave, y todas mis acciones, sean para otros o para mí”.

Los fracasos son duros y, ya sean merecidos o no, le darán fortaleza. El aprender a enfrentarlos, sobrellevarlos con entereza lo harán en un futuro ser ¡UN TRIUNFADOR!”.

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