inteligencias múltiples, una mirada diferente a la educación


Por: Nieves Estrada Montoya.- Psicóloga Infantil.

 

“…Mi hijo tiene en general un promedio regular y ocasionalmente bajo, pero disfruta de sus clases de deportes, danza y música. De hecho, es de los mejores de su grupo, además de que tiene gran facilidad para hacer amigos, y ganarse su confianza y respeto. ¿Será que mi hijo no es un niño inteligente, sino más bien amiguero y juguetón?…”

 

Es probable que algunos de sus hijos ajusten en este perfil, que aparentemente pronostica un futuro de poco éxito y mínimas oportunidades laborales; incluso con un gran daño a la autoestima de su hijo, al ser considerado o visto como un niño “burro o poco inteligente”. Afortunadamente la definición de inteligencia es un concepto en total transformación hoy en día.

Howard Gardner (1995), amplía el campo de lo que es la inteligencia y reconoce lo que todos sabíamos intuitivamente: Que la brillantez académica no lo es todo. A la hora de desenvolvernos en esta vida, no basta con tener un gran expediente académico. Hay gente con enorme capacidad intelectual, pero incapaz de -por ejemplo- elegir bien a sus amigos y, por el contrario, hay gente menos brillante en el colegio, que triunfa en el mundo de los negocios o en su vida personal. Triunfar en los negocios o en los deportes, requiere de ser inteligente, pero en cada campo se utiliza un tipo de inteligencia distinto; no mejor ni peor, pero sí distinto. Dicho de otro modo, Einstein no es más inteligente que Michael Jordan, pero sus inteligencias pertenecen a campos diferentes.

Gardner define la inteligencia como “la capacidad de resolver problemas o elaborar productos que sean valiosos en una o más culturas”. Hasta hace muy poco tiempo, la inteligencia se consideraba algo innato e inamovible. Se nacía inteligente o no, y la educación no podía cambiar ese hecho.

Al definir la inteligencia como una capacidad, Gardner la convierte en una destreza que se puede desarrollar, sin negar su componente genético. Todos nacemos con ciertas potencialidades determinadas por la genética, pero la forma en que esas potencialidades se desarrollen, dependerá del medio ambiente, de nuestras experiencias, de la educación recibida, etc.

Howard Gardner y su equipo de la universidad de Harvard, consideran que, así como hay muchos tipos de problemas que resolver, también hay muchos tipos de inteligencia, entre los cuales identifican ocho principales:

1. INTELIGENCIA LÓGICA-MATEMÁTICA.- La que utilizamos para resolver problemas de lógica y matemáticas. Es la inteligencia que tienen los científicos. Se corresponde con el modo de pensamiento del hemisferio lógico y con lo que nuestra cultura ha considerado siempre como la única inteligencia.

2. INTELIGENCIA LINGÜÍSTICA.- Habilidad para resolver problemas y crear productos de índole verbal. Los escritores son ejemplo de personas con una inteligencia lingüística muy desarrollada, la cual utiliza ambos hemisferios.

3. INTELIGENCIA ESPACIAL.- Consiste en formar un modelo mental del mundo en tres dimensiones. Es la inteligencia que tienen más desarrollada los marineros, los ingenieros, los cirujanos, los escultores, los arquitectos o los decoradores.

4. INTELIGENCIA MUSICAL.- Que se define como la habilidad de percibir y producir música. Esta capacidad se encuentra localizada en áreas del hemisferio derecho del cerebro y proporciona un sistema simbólico accesible, que es la notación musical. Es naturalmente la de los cantantes, compositores, músicos y bailarines.

5. INTELIGENCIA CORPORAL–KINESTÉSICA.- O la capacidad de utilizar el propio cuerpo para realizar actividades o resolver problemas. Es la inteligencia de los deportistas, los artesanos, los cirujanos y los bailarines.

6. INTELIGENCIA INTRAPERSONAL.- Es la que nos permite entendernos a nosotros mismos. No está asociada a ninguna actividad concreta. Es la habilidad que se manifiesta cuando un individuo puede formar un modelo de sí mismo y usarlo para funcionar en su vida cotidiana.

7. INTELIGENCIA INTERPERSONAL.- La que nos permite entender a los demás. Solemos encontrarla en los buenos vendedores, políticos, profesores o terapeutas, y se construye, según Gardner, a partir de la habilidad para percibir en los demás, contrastes en sus estados de ánimo, temperamento, motivaciones o intenciones; es decir, es la capacidad para entender las motivaciones de una persona y poder así trabajar con ella.

La inteligencia intrapersonal y la interpersonal conforman la inteligencia emocional, y juntas determinan nuestra capacidad de dirigir nuestra propia vida de manera satisfactoria.

8. INTELIGENCIA NATURALISTA.- Se describe como la competencia para percibir las relaciones que existen entre varias especies o grupos de objetos y personas, así como reconocer y establecer si existen diferencias y semejanzas entre ellos. Los naturalistas suelen ser hábiles para observar, identificar y clasificar a los miembros de un grupo o especie, e incluso para descubrir nuevas especies. Su campo de observación más afín es el mundo natural, donde pueden reconocer flora y fauna, y utilizar productivamente sus habilidades en actividades de caza, ciencias biológicas y conservación de la naturaleza.

Este tipo de inteligencia, puede ser aplicado también en cualquier ámbito de la ciencia y la cultura, pues sus características se ciñen a las cualidades esperadas en personas que se dedican a la investigación y que siguen los pasos propios del método científico.

 

Si entendemos de esta manera “la inteligencia” de nuestros niños, nos encontraremos diciéndoles “inteligentes” por muchas razones. En este sentido, cualquier centro escolar debería:

a) Detectar tempranamente las habilidades y capacidades de las alumnas y los alumnos.

b) Buscar experiencias diversas de aprendizaje, de las cuales puedan beneficiarse todos los niños, independientemente de sus características.

c) Identificar y atender oportunamente los “puntos débiles” o, mejor aún, las “áreas de oportunidad” de cada alumno, a fin de potencializar sus capacidades y, con ello, coadyuvar a un desarrollo más pleno y exitoso en todos los ámbitos de su vida.

 

Por lo tanto, la educación no se debe enfocar solamente en seguir las instrucciones de un libro, sino en incentivar métodos de aprendizajes novedosos y creativos, que permitan descubrir estas habilidades en los alumnos y desarrollarlas.

La ventaja que tienen los alumnos al descubrir sus tipos de inteligencia, es que pueden desarrollar sus verdaderas potencialidades, sentirse más seguros de sí mismos, descubrir sus intereses y aprovecharlos como herramienta para mejorar su aprendizaje; logrando así desenvolverse en un ambiente, en el que se sienten libres para expresar sus conocimientos, plasmar sus capacidades y atreverse a soñar.

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