lágrimas, berrinches y sonrisas. Inteligencia emocional


Por: Gabriela Aragón Hoyo. Psicóloga Educativa integrante de psii.

 

¿Cómo manejo mis temores, frustraciones, culpas, envidias, rencores y alegrías ante mi familia? Y al hacerlo, ¿qué les estoy enseñando a mis hijos?…

Todas las emociones que nos invaden como seres humanos, ante las diferentes situaciones de la vida cotidiana, las reflejamos de muy diferentes maneras, y nuestros hijos las viven, observan e imitan, en su amplia gama de tonalidades.

Cuando un pequeño llega por primera vez a la escuela en etapa preescolar, experimentará un cúmulo de emociones que tendrá que enfrentar por sí mismo, y necesitará de un sustento emocional que le permita autorregularse y manejar la situación. Es por eso que los niños a esa edad, ante cualquier frustración –no poder tener un determinado juguete, perder en un juego, sentir el rechazo de un compañero, tener que compartir el material para trabajar, esperar su turno o formarse para realizar alguna actividad-, su primera reacción es enojarse y llorar, en lugar de negociar o explicar su situación y plantear una solución.

Esto sucede en la escuela cuando se encuentra con más niños, con los que tiene que convivir y compartir experiencias, pero ¿qué pasa en casa? ¿Cuántas veces hablamos a nuestros hijos sobre lo que nos entristece y cómo detectamos cuando ellos están tristes?; ¿qué han percibido de mis reacciones cuando me enojo?; ¿cómo expreso mis emociones ante ellos?…

Los padres somos la primera experiencia de la cual pueden aprender sobre las expresiones emocionales; es decir, nuestros hijos nos imitan, creyendo que las expresiones y reacciones que perciben en nosotros, son las formas correctas o “normales” de actuar. De ahí la importancia de los buenos ejemplos. No les podemos decir a nuestros hijos que se callen con otro grito ensordecedor. Si observan que al ir conduciendo, vamos peleando con peatones, ciclistas u otros automovilistas, ¿cómo les decimos que no peguen o molesten a sus compañeros en la escuela? Si habitualmente descalificamos lo que hacen los demás, es de esperarse que ellos lo imiten en clase, repitiendo, por ejemplo, que el dibujo de un compañero “está feo” o “está mal”.

Los niños van adquiriendo diferentes estrategias para la resolución de problemas que enfrentan en la vida cotidiana. Sin embargo, la identificación de emociones es indispensable para  su sociabilización y es justamente aquí donde interviene la INTELIGENCIA EMOCIONAL. Esta debe construirse en la infancia, etapa en la que el cerebro humano experimenta un mayor crecimiento, desarrollo y plasticidad.

La inteligencia emocional, te enseña a penetrar en tu mundo interior para conocerte, entenderte y comprender muchas cosas que te pasan en la vida diaria. Te ayuda a saber cómo sentirte y cómo actuar de mejor manera ante ellas, para tu propio bienestar emocional y el de quienes te rodean.

Los niños que desarrollan estrategias y habilidades en el campo de la inteligencia emocional son más felices, más confiados y tienen más éxito en la escuela, además de ser la base para que se conviertan en adultos responsables, atentos y productivos.

 

ALGUNOS TIPS PARA FORTALECER LA INTELIGENCIA EMOCIONAL DE NUESTROS HIJOS:

  • Crea una rutina diaria para decirle cómo te sentiste durante el día; que te sucedió y como lo solucionaste.
  • Platícale sobre momentos en los que has sentido mucha tristeza, enojo, alegría, etc., a lo largo de tu vida. Las fotografías son un gran instrumento para esta actividad.
  • Los fines de semana, organicen sesiones de juegos de mesa; interróguense todos los participantes al momento de avanzar, ganar o perder, y que la pregunta clave sea: ¿¿¿Que se siente _____???, complementando con la acción que corresponda en cada caso (ganar, avanzar, retroceder, etc.).
  • Llévalo(a) al espejo y hazle notar sus capacidades emocionales: Eres muy sensible ante…, te enojas fácilmente cuando…, quieres mucho a tu mejor amigo(a) porque…, etc.
  • Realicen una lista de emociones que conozcan, y  hagan un dibujo de cómo imaginan que son las “caras” y los “cuerpos” de cada una de ellas.
  • Creen juntos un calendario, donde dibujen o coloquen la emoción que tuvo más importancia para él o ella a lo largo de cada día.

 

Hemos aprendido a volar como los pájaros
y a nadar como los peces,
pero no hemos aprendido el sencillo arte
de vivir juntos como hermanos.
Martin Luther King (1929-1968)

 

LIBROS SUGERIDOS:
  • Linda Lantieri. Inteligencia emocional infantil y juvenil. Editorial Aguilar.
  • Guadalupe Aguilar y Kubli. Hielito Flis. Editorial Diamante (excelente cuento para introducir a los niños en el mundo de las emociones).
lágrimas, berrinches y sonrisas. Inteligencia emocional
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