madurez de las funciones psicológicas básicas


Madurez de las Funciones Psicológicas Básicas (libro de trabajo)

 

Por: Javier Espinosa Michel, psicólogo educativo con más de 35 años de experiencia y padre de un joven con discapacidad intelectual.

 

Este libro de trabajo, en sus dos tomos, tiene como objetivo apoyar el desarrollo, los conocimientos y habilidades básicas, que permitan el aprendizaje de la lecto-escritura, el cálculo básico, y la incorporación de manera autónoma y productiva a la vida familiar y comunitaria.

Fue diseñado para estudiantes de primaria que, por diversos motivos, requieran reforzar dichos conocimientos y habilidades, para alumnos que presenten dificultades de aprendizaje (como la dislexia) o personas que padezcan discapacidad intelectual (niños y adultos). Y puede ser aplicado, tanto en la escuela -por educadoras o maestras-, como en consultorios psicológicos -como herramienta en terapia educativa-, e incluso en casa, por mamás y papás que detecten en sus hijos ciertas dificultades para aprender y que busquen estimular su mejor desarrollo.

Los ejercicios que aquí se presentan, llevarán al estudiante a efectuar estructuraciones perceptivo motrices correspondientes a conceptos básicos, a lo que hemos llamado categorías. Esos ejercicios de estructuración se refieren a: esquema corporal, relaciones espaciales y relaciones temporales.

 

ESQUEMA CORPORAL

Sin duda alguna, hoy se reconoce que la educación psicomotriz es parte fundamental en el desarrollo de todo individuo, más aún, muchos de los problemas escolares y de adaptación, pueden evitarse si se reivindica al cuerpo en todos sus niveles.

Hay que subrayar que los discapacitados intelectuales, las personas que tienen problemas de aprendizaje o con dislexia, hacen progresos evidentes cuando en su educación se incluye la psicomotricidad, al ser las estructuras psicomotrices, los cimientos de donde parte el desarrollo de la inteligencia. El ejercicio psicomotor, no como un fin sino como un medio, permite al sujeto hacer y rehacer sus propias experiencias, experimentar su cuerpo en su totalidad en un espacio y en un tiempo determinados, integrando y expresando en este contexto sus afectos y emociones y los procesos cognitivos consecuentes.

Estas experiencias vividas con la totalidad del cuerpo pasan a ser representadas como imágenes y en un segundo momento pasan al plano de la simbolización, favoreciendo la toma de conciencia del propio cuerpo y la orientación en el espacio y en el tiempo; es decir, se va desarrollando un adecuado esquema corporal.

El espacio y el tiempo se organizan en función de los datos del esquema corporal. De nada sirve enseñarle a un alumno los conceptos derecho e izquierdo, si no sabe reconocerlos en su propio cuerpo. Para ello es básico que primero se tenga una conciencia suficientemente clara de las distintas partes del cuerpo, que se puedan imitar movimientos o ejecutar por indicación, que tengan la capacidad de solucionar problemas o superar obstáculos, y de ver su propio cuerpo como el centro de recepción y de acción.

Por esta razón, los ejercicios que vienen en el cuaderno destinados al esquema corporal, tienen la intención de que los alumnos estructuren sus experiencias vividas, ejercitando de esta manera un nivel básico de abstracción mediante el reconocimiento de diversas posturas corporales, de diferenciar expresiones y movimientos, de distinguir las partes del cuerpo y sus funciones, de percatarse de su ubicación en el tiempo y en el espacio, y de reconocer su lateralidad. Se incluyeron además otros ejercicios que, si bien no son propiamente elementos del esquema corporal, guardan una relación muy estrecha con el mismo, como son:

  • Correspondencia entre prendas de vestir con partes del cuerpo
  • Correspondencia de diversos objetos de higiene personal con partes del cuerpo y actividades
  • Reconocimiento de personas por la edad
  • Reconocimiento de características físicas

 

RELACIONES ESPACIALES

Como ya se comentó anteriormente, el concepto de imagen corporal expresa la relación que existe entre el propio cuerpo y el espacio que ocupan los objetos y las otras personas. A partir del cuerpo humano se organiza el espacio, y a partir de los intereses prácticos de la vida, se establece un orden espacial en el medio ambiente.

El espacio es el lugar en donde estamos, en donde nos desplazamos, en el que realizamos todos nuestros actos, ubicamos los objetos, ubicamos nuestro entorno físico y geográfico; constituye además parte de nuestro pensamiento, en el cual se insertan los datos de la experiencia. El espacio así se convierte en representativo y simbólico. Conforme el esquema corporal se consolida, se convierte en punto de apoyo en la organización de las relaciones espaciales.

Es por ello que los ejercicios sobre el espacio que se presentan en el cuaderno están organizados con relación al propio cuerpo, con los objetos y con el cuerpo del otro como puntos de referencia.

Las categorías básicas presentes en los ejercicios son:

Adelante – atrás, entre, afuera – adentro, arriba – abajo, lateralidad, esquina, alrededor, centro, mitad, estructuración del espacio, distancia, posición, direccionalidad y ubicación en el espacio.

Es difícil la comprensión de los términos que simbolizan las relaciones espaciales por la relatividad que los caracteriza, en tanto que se debe tomar en cuenta el punto donde se coloca el observador.

La ejercitación de las relaciones espaciales en el cuaderno se dificultan aún más porque ahí aumenta el grado de relatividad. Por ejemplo, los conceptos de arriba-abajo señalados en una hoja de papel, desorientan por no corresponder a la visualización que se tiene en un ambiente natural, como cuando se señala la parte de arriba y de abajo en un cuerpo humano; esta relatividad exige una movilidad del pensamiento, movilidad con la que muchas personas con problemas de aprendizaje y con discapacidad no cuentan.

Es conveniente explicar, ejemplificar y manipular en el entorno físico concreto las categorías básicas espaciales, cuando el alumno presente dificultades en la comprensión de las mismas al trabajar con este libro de ejercicios; hacer por ejemplo, si es el caso, que coloque un objeto adentro de una caja, que lo coloque también arriba, abajo, en el lado derecho o izquierdo, etc., para que posteriormente se regrese nuevamente a ejercitar estos conceptos en su libro de trabajo.

 

RELACIONES TEMPORALES

Hay un tiempo social y un tiempo biológico. Cuando se es niño se vive en mayor medida el tiempo biológico, es decir, se sigue el ritmo de las necesidades vitales del organismo. Las primeras experiencias sobre el tiempo son afectivas, radican en el tiempo que separa las necesidades del niño con alcanzar su satisfacción.

Posteriormente va organizando el tiempo social a partir de su propia actividad, va integrando a través de su vida cotidiana los conceptos básicos de día, semana, mes, rápido, despacio, etc., que le permitirán atender, ubicarse y adaptarse a las exigencias sociales determinadas en el tiempo.

Las deficiencias en el manejo del tiempo, no permiten alcanzar la autosuficiencia, entre otras cosas, por no poder programar y ordenar actividades desde muy sencillas y cotidianas, como es el tomarse una medicina a una hora determinada, hasta no poder contar con un proyecto de vida que supone una programación temporal de metas y estrategias por alcanzar a corto, mediano y largo plazo.

Las categorías que se presentan en los ejercicios para desarrollar los conocimientos y habilidades básicas con respecto a las relaciones temporales son:

Día – noche, antes – ahora – después, primero – último, principio – final, rápido – despacio, estaciones del año, instrumentos para medir el tiempo,  horario, ritmo, edad.

 

SUGERENCIAS PARA LA UTILIZACIÓN DEL LIBRO (TOMOS 1 Y 2)

  • Cabe señalar que, debido a la diversidad y grados de afectación de los padecimientos, las ejecuciones sobre algunas de las categorías o ejercicios, se facilitarán o dificultarán según la persona que los esté resolviendo. Sin embargo, precisamente de eso se trata, de que los ejercicios están hechos para que se practiquen los conceptos que aún no se han aprendido.
  • Algunos de los ejercicios, por ejemplo, le piden al alumno que una por medio de líneas a las personas que tengan la misma postura corporal, es decir, se le pide que identifique y relacione imágenes corporales. Ejercicios de apoyo que pueden servir para que se de una mejor identificación de posturas corporales podrían ser, por ejemplo, que el alumno las experimentara por medio de juegos de imitación, o bien, salvando obstáculos, observándose al espejo, ensayando algunos pasos de baile, jugando a las estatuas de marfil, etc.
  • Es importante subrayar, como mencionamos anteriormente, que si en el transcurso del trabajo se presentan carencias considerables en la ejecución de los ejercicios, no insistamos mucho en ello y llevemos al alumno a un plano más vivencial, tratando de que experimente con todo su cuerpo el concepto que se está trabajando o que resuelva algún problema concreto que sugiera el manejo del mismo, para que regrese posteriormente a ejercitarse en un nivel de mayor abstracción en el libro de trabajo.
  • Los ejercicios están elaborados en diferentes niveles de complejidad, sin llegar a ser realmente difíciles; esto es, manteniéndose dentro de un rango que va de un nivel bajo a un nivel de mediana complejidad. Asimismo, se trató que todos ellos despertaran interés en los alumnos, haciéndolos para ello atractivos, novedosos, eliminando rasgos demasiado infantiles, y manteniendo un nivel de exigencia que motive la solución de problemas y la superación de los retos que plantean los mismos.
  • Para los niños de educación preescolar este libro también puede ser muy útil, pero seleccionando únicamente los ejercicios más sencillos, y en la medida en que el niño muestre interés por resolver algunos de mayor complejidad, tendrá el adulto que estar atento para brindarle el apoyo que requiera.
  • Cada uno de los ejercicios cuenta con la categoría que lo define, la cual se encuentra escrita en la parte superior izquierda de cada página, y especifica también las instrucciones que el alumno deberá seguir para resolver el ejercicio.
  • Se recomienda que el adulto le lea al alumno cuidadosamente las instrucciones de cada uno de los ejercicios, para que comprenda con la mayor claridad posible lo que tiene que hacer para alcanzar los resultados que se le piden. Si no tiene claridad en lo que se pretende alcanzar, se perderá el sentido de todo lo hecho en el ejercicio, para convertirse en un simple acto mecánico.
  • Los dibujos permiten además otras posibilidades extras, como son: el iluminarlos, dibujar sobre ellos, recortarlos, etc.
  • Otra característica de los ejercicios es que los temas están compaginados de forma salteada y no por capítulos temáticos. Esto se hizo por dos motivos básicamente: En primer lugar, porque estos conceptos se presentan todos a la vez en la vida real y cotidiana, y en segundo lugar, porque puede resultar más atractivo trabajar temas diversos, evitando así la repetición que puede llevar al aburrimiento. Sin embargo, si se prefiere o se ve la necesidad de trabajar por temas, se pueden seleccionar a partir del índice temático que se encuentra en la página III.
  • Por otro lado, los ejercicios permitirán que los maestros, terapeutas y padres de familia, puedan juzgar los avances y limitaciones del alumno, no únicamente en lo que respecta al cuaderno de trabajo, sino también en el plano vivencial, con la finalidad de planear las estrategias educativas y terapéuticas que consoliden los avances y que ayuden a superar las limitaciones en la medida de lo posible.
  • Por último, hay que considerar que los ejercicios exigen precisión y un trabajo detallado por parte de los alumnos, por lo que se recomienda paralelamente a ello estimular la creatividad y espontaneidad por medio del dibujo y la pintura, sin ningún tipo de restricciones, con la finalidad de lograr un mejor equilibrio entre la rigurosidad que conllevan los ejercicios del libro, con las necesidades y deseos de expresión de los alumnos de manera libre, buscando simplemente que disfruten sus posibilidades y potencialidades artísticas.

Esperamos que este libro de trabajo permita alcanzar los objetivos que nos hemos propuesto. Sin embargo, agradeceríamos de antemano las opiniones y sugerencias que nos hagan llegar, con la finalidad de mejorarlo y contribuir así de mejor manera, con nuestro pequeño grano de arena, en los problemas de aprendizaje y discapacidad intelectual.

El autor.

 

Para mayor información y compra de los libros: 5012 8512 / 4593 5900 / buzon@psicologasinfantiles.com

 

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