pautas para entender y manejar los berrinches


PAUTAS PARA ENTENDER Y MANEJAR LOS BERRINCHES

Por: Rosa María Buendía Martínez, terapeuta psicoanalítica integrante de psii.

Si bien no existen fórmulas o recetas cien por ciento certeras para manejar los berrinches de los niños, aquí te ofrecemos algunas pautas para comprender estas manifestaciones y ayudar a los pequeños a regularlas.

PAUTAS

1. Los berrinches son manifestación de la inmadurez propia de los niños pequeños, pues todavía no poseen los recursos internos para entender, modular y expresar sus emociones.

2. Frente a una rabieta, revisa mentalmente cómo se encuentran las necesidades básicas del niño, ya que el hambre, el sueño, el cansancio o el malestar físico, suelen ser detonantes de los berrinches.

3. Presta atención a tu respiración, a lo que sientes o lo que piensas frente al berrinche de tu hijo. Recuerda que tú eres su modelo, así que necesitas estar en calma para enseñarle autocontrol. Si es necesario, tómate unos minutos para tranquilizarte antes de intervenir.

4. Si frente a sus berrinches pierdes la calma, le gritas o incluso le pegas, el problema se intensifica, pues el niño incorpora un modelo de falta de control ante las frustraciones o los problemas de la vida.

5. No intentes sermonearlo ni convencerlo, en ese momento no puede escucharte, por lo que el insistir puede potenciar el berrinche o establecer una lucha de poderes entre ambos.

6. No lo ignores, acompáñalo y dale contención, así sea sólo con tu presencia. Puedes usar frases cortas de apoyo o para marcar el límite, por ejemplo: “Hablaremos cuando te calmes”, “ya te lo expliqué”, “tu comportamiento es inadecuado”; o bien, proponle otras opciones que le interesen o lo distraigan.

7. Ofrécele abrazos para ayudarlo a regularse, pero si los rechaza no lo tomes personal, dile que está bien y que tal vez cuando se sienta mejor puedan abrazarse.

8. Si el berrinche es muy intenso, es importante darle contención física para evitar que se lastime. Si ocurre dentro de un espacio público, como el supermercado o un restaurante, es conveniente salir momentáneamente del lugar hasta que el niño logre regularse.

9. La presión social de sentirnos observados o juzgados cuando nuestro hijo hace una rabieta, puede orillarnos a ceder a sus demandas. Esto es contraproducente, pues el niño aprende que esta es la manera de obtener lo que desea.

Considera estos puntos de reflexión, compártenos tus experiencias, opiniones y preguntas; las especialistas de psii con gusto te responderemos.

pautas para entender y manejar los berrinches

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